Trinity


Si algo deberíamos de aprender es a despedirnos…nunca nadie nos enseña y aprendemos a fuerza de repetirlo una y otra vez.

Nunca voy a renegar de mi pasado, ni a quejarme ni a ser condescendiente conmigo para con ello evadir la bala de la responsabilidad de ser lo que quiero ser, sin embargo las malas decisiones de mis padres provocaron que tuviera yo una niñez teñida de pobreza, de peleas, de amores que matan pero que si mueren, mis padres no tenían ni donde vivir y muchas veces no había ni para comer…

Había dos contrastes muy fuertes, la casa de mi abuela paterna y la de mi abuela materna, la de la segunda era de las casas más grandes y bonitas de la colonia y la primera vivía en una vecindad con un cuarto de 5×5 y una cocina de 2×2, baño comunitario y las puertas se atrancaban con piedras…

La casa de mi abuela materna tenía garaje para 3 autos, una sala inmensa, un comedor grande, 2 baños, una terraza, varios perros, varias recamaras, una cocina inmensa, o al menos así la recuerdo yo, dadas las circunstancias en algún momento mis padres decidieron que el mejor lugar para que yo estuviera era la casa grande…

Yo siempre fui un niño que hoy pudiera diagnosticarse con TDAH, era un desmadre, incansable, preguntón como la puta madre, y rebelde, nunca he tenido una buena relación con la autoridad, hoy sigo igual pero mi capacidad de negociación si ha evolucionado un poco.

Y bueno ya con este contexto les debo decir que cuando podía me escapaba a la casa de mi abuela, Trinity, al margen de lo que todos decían, a mí me encantaba estar ahí, todos decían que era porque me gustaba estar de vago, y no negaré a estas alturas que no me encantaba la calle, pero lo que hacía especial estar allá era ver a mi abuela incansable trabajando en los lavaderos comunitarios de la vecindad lavando ropa ajena, ahí yo jugaba en los drenajes y me entretenía viendo como caía el agua enjabonada, o viendo ensayar a mi abuelo que para ganarse la vida formaba parte de las filas de los mariachis de Garibaldi, sin contar claro esta los juegos en esa vecindad que yo no sé si todavía exista…

Me gustaba mucho estar ahí pues Trinity me consentía de a madres, podía sentir ese amor sincero y cálido cuando a pesar de las carencias me hacia mi comida sin chile y me apartaba lo que a mí me gustaba, con la protesta de mis tíos que si se sacaban de onda, cuando yo lloraba por algo me ponía en sus piernas y me acariciaba el pelo hasta que me dormía, cuando regresaba del mercado (que estaba muy lejos por cierto) ella ya traía mi fruta favorita, en fin, Trinity siempre me amó de una manera muy especial y para mí era tan importante ir para allá que hasta me castigaban con prohibiéndomelo.

La verdad es que la vida no la trató muy bien, toda su vida estuvo trabajando para sacar adelante a sus 8 hijos y a los nietos que venían llegando, ella nunca supo estarse quieta, yo un día me fui cansado del lugar donde vivíamos, historia que algún día quizá les pueda yo contar…

Y bueno, pasaron más de 20 años, yo nunca regresé, pero no por ingratitud hacia ella, sino porque yo quería que me viera volver siendo un tipo con el control de su vida y con más horas felices al día y que le diera mucho gusto saber que no había sucumbido ante las apuestas de la mayoría de la familia en la que esperaban que regresara yo derrotado y pidiendo perdón por haberme ido…

Quemé las naves y nunca volví, hasta que hace unas semanas me avisaron que estaba en el hospital, tuve la oportunidad de ir a visitarla y de platicar con ella en sus pocos momentos de lucidez, me reconocía a momentos y se reía, pero luego ya no sabía quién era yo, al final no estuve mucho tiempo y le prometí volver para platicar con ella de muchas cosas, sin embargo la naturaleza ya no nos permitió hablar nuevamente, pues ella se transformó y se prepara para lo que viene…

Nunca regresé porque ella un día me dijo que no lo hiciera, que pasara lo que pasara no le diera yo a mis detractores el gusto de decir que había fracasado, y al final solo regrese para enterrarla…

No hace mucho vi de nueva cuenta la película de Tornatore “Cinema Paradiso” y como saben quienes la han visto pues me quiebra desde entonces, pues la única razón que me hizo volver fue su enfermedad y muerte…

Hace mucho que dejó de importarme lo que los demás piensen u opinen de mi persona o de mi trabajo, hace mucho que dejo de dolerme tanto el pasado y el desamor paterno y materno, por cierto, tenía años de no ver a mi Padre, una historia larga que contaré en otra ocasión, y lo reencontré despedazado…

–espero que no tenga que morirse alguien para volver a vernos—le dije sin ningún remordimiento

–el prometió que no—

Mi hija me acompaño en este momento y siempre estuvo ahí expectante por si el dolor me rebasaba, sin embargo nunca sucedió, mi conciencia estaba tranquila, mi presente es seguramente el que Trinity hubiera querido que tuviera y mi mejor manera de honrar sus enseñanzas es seguir desarrollando mis escasos talentos y amainando mi inmensa ignorancia para compartir e ir haciendo de esto un mundo mejor desde mis propias estrategias…

Mi abuela murió hace unos meses ya.

Yo tenía este escrito atorado, no quería construirlo dictado por mis emociones más primitivas, pues detesto y me da un asco extremo eso de andar provocando condescendencia en la gente protagonizando el papel de sufridor profesional, añorando un poco de lástima y unos pésames innecesarios y estúpidos.

Debo conceder que a estas alturas de repente me canso de no aceptar que a veces tengo miedo y de que la extraño mucho, la extrañé muchos días pero eso nunca me detuvo.

Hoy decidí cerrar ese capítulo, me duele, me sigue doliendo pero las buenas cosas siempre mueren bajo el sol…y es lo único justo que se me ocurre que nos pasa, todos vamos a morir, y en no mucho tiempo quizá tengamos la oportunidad de tener esa platica que quedo pendiente.

No hubo un porque al que poderme aferrar, simplemente sucedió y su cuerpo hoy nutre la tierra.

Trinity debió haber sido más feliz y merecía una mejor vida, pero decidió sacrificarse para que su familia lo fuera.

El tiempo pasa, nos vamos poniendo retros y la muerte cada vez más frecuentemente tocará nuestra puerta, pero mientras llega vamos a seguir tratando de hacerlo bien, por eso detesto el olvido, me gusta recordarla e imaginar que una vez más la voy a ver viniendo agotada con la bolsa de mandado llegando para, a pesar de la pobreza, darme mi fruta favorita…

Nos vemos luego Trinity, no me viste volver, pero si me veras volar…

Al final me parece que lo que me pediste lo he hecho no tan mal.

Hoy estas en otra parte pero igual que antes, eso nunca me va a detener…

Así es y así será.

3 pensamientos en “Trinity

  1. Ely dice:

    Me dejo un nudo en la garganta, creo todos tenemos un pasado tormentoso, ok no. Evoque recuerdos de mi niñez que no son muy gratos y están enterrados, aunque a veces regresan para recordarme que tengo que seguir de pie.

  2. LOGAN dice:

    No entierres los recuerdos, úsalos para seguir siendo.

  3. Daniel dice:

    BIen dicho Logan, sabes hace poco falleció mi Papa, tenia 54 años pero siempre fue un joven de corazón me enseño muchas cosas y tuve la oportunidad de escuchar alguno de tus podcast junto a el, seguramente en la carretera mientras manejaba,recuerdo que le gusto, hace poco escribi algo por el estilo recordando su memoria y ahora que me tope con esto creo que entiendo tu sentimiento, en fin hay que seguir, seguro conoces a mi hermano el me recomendó tu podcast hace años Miyato de Toluca.

    esto fue lo que escribí, y al final un dibujo

    http://elrolling.com/?p=54

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