Pimpf


Pimpf, Pimpf, Pimpf, así, si te detienes a escuchar, podrás darte cuenta de que así suena cada segundo que se escapa, que se invierte, que se gasta, que se usa, que se vive o que te mueres…

Pimpf, Pimpf, Pimpf infinito.

La vida se trata de administrar el tiempo, de diseñar ese flujo en el cual tu vida funcione, fluya, respire, y sea productiva, desde la trinchera subjetiva en la que hayas decidido instalarte.

Hay un tiempo para dar, pero también uno para recibir, y a esta altura no cabe ya la modestia con la que uno navega para evadir la bala de la envidia y los enemigos gratuitos, y dejarte devorar por la arrogancia que implica un “me lo merezco”.

Hay un tiempo pa nacer, y otro para vivir, un tiempo pa recordar y otro pa construir recuerdos futuros.

La muerte nos acecha siempre, esta pendiente llevando un registro de cada pimpf, pimpf, para que en cuanto suene la nota discordante, ella este lista para esa cita que nunca vamos a poder evitar.

El mundo es injusto, pero nosotros somos insaciables, y nunca nos conformamos con nada, pues nos han enseñado que ser conformista es malo, así que siempre vamos por mas y mas, mi punto es que en esa rutina uno tiene la obligación de detectar y decidir el tiempo de conformarse, de instalarse ahí sin el remordimiento ancestral de no trascender, y de hacerlo justo en el tiempo que nosotros hayamos decidido para ello, el problema es precisamente ese, saber cuando es ese tiempo.

El tiempo de amar, o el de ser amado o el de ambas cosas imposibles de sincronizar. (ideas encontradas)

El tiempo de cantar o de escuchar.

El tiempo de hablar o de pensar.

El tiempo de decidir o de sentir.

El tiempo de perdonar o de seguir firme en la tristeza y decepción acumulada que nos trae la gente en la que confiamos.

El tiempo de saciar la sed o de ayudar a otros a saciar la propia.

El tiempo de escribir o de callar.

Y cuando llegamos a esta curva del camino, desciende sobre mi el vertigo casi inaguantable ante la posibilidad inminente de lanzarse al vacio del “ser feliz”.

Resistir para no morir sin mentir.

La muerte se ríe de nosotros, nos empeñamos en hacer ciertos planes cortos, medianos y largos, recapitulamos, nos caemos, nos levantamos, nos sobamos, nos sacudimos y seguimos andando sin considerar que la mala hora llegara cuando menos preparados estemos para decir el ultimo adiós.

Cual es el tiempo de temerle a la muerte? y cual es el que ya ni pensamos en ella por que estamos ocupados alzando nuestras copas brindando por ella y por lo vivido?

Creemos que hay una eternidad que nos aguarda, vivimos para ganarla, rezamos a nuestros dioses pidiéndoles la garantía por creer en el.

-No creas nunca lo que dicen por ahi…Cualquiera puede escribir y decir lo que piensa sin pensar…

Cuando es el tiempo para ser el mejor?

Cuando es el tiempo de ganar con la derrota?

Cuando ser el Punisher mas maldito y cuando el Daredevil mas pesimista pero conciliador y cuando el pusilánime de Superman? Cuando el Racional, calculador, y Frio Batman?

No sabemos la mala hora, hay una, eso es seguro, pero no la sabemos, de repente me siento una anomalía en esta línea de tiempo, la nausea me ataca y el muro aparece, fuerte, impenetrable, injusto y contundente.

El final de mi camino yo lo ubico después del 2050, un hasta nunca bien sentido esta preparado para ese día, pero esta noche no va a pasar.

Recorrí el camino del exceso y pude salir ileso, hoy en este tiempo mi cuerpo es un hospital andando, las travesías a contracorriente hicieron su efecto.

Identificar el momento para ese solo de guitarra, para ese solo de armónica, para ese solo de piano que rubrica mi último blues, eso es lo complicado.El momento para terminar la cancion.

Pimpf y la vida se escapa mientras uno no hace lo necesario para que las acciones, las sensaciones y los pensamientos olviden ese pimpf incesante, implacable y contundente.

El año acaba, millones de pimpfs se sumaron a tu cuenta, se descontaron de tu tiempo, el punto es si valio la pena desprenderse involuntariamente de ellos, o simplemente son carne de cañón de tu conciencia que los reclama por no haberlos aprovechado…

Miles de cosas por hacer y ese pimpf que no cesa.

Síguete divirtiendo muerte que yo sigo tomando atajos de blues que me lleven fuera de tus manos blancas y de tus pimpfs incesantes.

Este es el tiempo agradecer, a pesar de lo vivido, es el tiempo de volver a comenzar, justo donde grabe mi último avance.

Pimpf, Pimpf, Pimpf, Pimpf, Pimpf, Pimpf…Mentiras aprendidas.

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